Master online en las Palmas

Los objetivos del Máster Internacional en Administración y Dirección de Empresas son los siguientes:

  • Mejorar sus habilidades de liderazgo, a través del conocimiento en profundidad de las distintas áreas funcionales de una organización.
  • Prepararse para asumir responsabilidades basadas en la competitividad en un entorno internacional.
  • Potenciar las habilidades necesarias para analizar y actuar ante situaciones que afecten a las organizaciones.
  • Gestionar eficazmente equipos de alto rendimiento, obteniendo la máxima efectividad y la generación de valor añadido.
  • Desarrollar una visión integral de la empresa y aplicar métodos de toma de decisiones
  • Facilita la toma de decisiones, adaptadas a los nuevos retos empresariales y desarrollar actitudes emprendedoras en las actuaciones profesionales.
  • Adquisición de nuevos conocimientos, habilidades y aptitudes en el área de la dirección de empresas a través de un amplio y práctico conocimiento de las técnicas de gestión en las diferentes áreas de funcionales.
  • Desarrollar una visión global e integradora de las organizaciones.

Origen: http://www.aicad.es/elearning-shop/masteres-posgrados/masteres-online/administracion-y-direccion-de-empresas/

AICAD | Por hambre, mato – por un ideal, muero


La plena realización es una consecuencia natural de la trascendencia.

Cuando el líder identifica la causa a la que desea consagrar su vida y a los seres que desea amar, en ese momento encuentra el significado a su vida y el tiempo toma otra dimensión. Ya no piensa más en trabajar y descansar ni en días laborables y días festivos; su vida se convierte en torbellino y sin detenerse un momento consagra cada minuto a su causa.

Los líderes de Excelencia han identificado el centro de su existencia y en forma similar que el arquero apunta la fecha hacia un blanco determinado, así los líderes dirigen sus vidas con el anhelo máximo de lograr realizar sus sueños.

Las preguntas existenciales:

¿Cuál sería la causa por la que estaría dispuesto a morir?

¿Cuál sería el sueño al cual dedicaría mi existir?

Los idealistas son los que han escrito la parte más noble de la historia, los idealistas hacen suyos los problemas que ellos no han provocado, que no corresponden a su responsabilidad; si dejar de ser realistas sueñan en lograr cambiar esa realidad y consagran su existir a realizar su fantasía.

Hereml Balcázar
http://www.aicad.es

Guión de vida


Existen paradigmas personales que nos atrapan en esquemas mentales que en forma similar a un túnel no nos permiten ver a los lados otras perspectivas de la vida, los llevamos como dogmas que muchas veces nos hacen intolerantes, y nos creemos poseedores de la verdad.

Por ejemplo, hay quien juzga a los demás desde su muy particular autobiografía, y lo que a él le sucedió se convierte en una profecía para los demás; hemos hecho de algunas creencias verdaderas aberraciones, por ejemplo, el creer que solamente nuestra religión es la verdadera, y bajo este esquema se han materializado los peores crímenes; el creer que el color de la piel determina la dignidad del ser humano y en otros tantos que en la cotidianidad se convierten en una forma natural de actuar, como es el caso de aquella persona que nos comenta que se acaba de divorciar, nuestra primera reacción es de rechazo, “por supuesto, hizo lo inadecuado”, pero un instante después nos comenta que su mujer se fue con otro y en ese momento nuestro sentimiento de rechazo se convierte en comprensión, pero nuestra primera reacción fue de acuerdo con el paradigma que teníamos grabado: “Nunca te divorcies”, y así, a través de nuestra existencia hemos recibido de nuestros padres patrones a cumplir:

Los hombres no lloran.

No confíes en los demás.

Todos quieren abusar de ti.

Las mujeres nunca deben salir con un divorciado.

Todos a los que das la mano, quieren tomarte el pie.

La única religión verdadera es la tuya; los demás son infieles.

Sé siempre obediente.

Compite contra los demás.

El trabajo es cansado y agotador.
Etcétera.

Hemos recibido en forma hereditaria un programa para vivir la vida y otros más los hemos integrado a nuestras convicciones a través de nuestra propia experiencia y circunstancias, y así, quien ha fracasado en su relación de pareja llega a aberrantes conclusiones:

Todos los hombres son infieles.

No confíes en mujer alguna, todas son iguales.

A la gente sólo le interesa tu dinero.

Todos los seres humanos son vanidosos y ególatras.
Etcétera.

Y convertimos esto en nuestros parámetros. Para existir es necesario romper con estos esquemas, evaluarlos y, si es necesario, destruirlos para estar en posibilidades de escribir nuestro propio programa para existir, a través de la reflexión, la cultura y a la luz de nuestros valores podremos cambiar nuestros paradigmas personales.

Cuando tenemos los principios correctos y poseemos los valores universales, tenemos la certeza de la verdad, aquellas directrices que han demostrado a través del tiempo que son derechos universales, por ejemplo, todos los seres humanos somos iguales; el amor, la ética, la libertad, son valores que han trascendido por siempre.

El analizar los sucesos y los casos desde otro punto de vista nos dará la posibilidad de evaluar nuestros propios paradigmas, y si logramos modificarlos por otros superiores nuestros actos subsecuentes se verán afectados por nuevas convicciones, éstos son inseparables de la persona y en la forma que vemos los acontecimientos, los cuales están íntimamente interrelacionados con lo que somos, es más, son tan poderosos que a través de ellos juzgamos al mundo.

Cuando logramos reconocer los guiones incorrectos, los paradigmas equivocados, las creencias absurdas que están dentro de nosotros, podemos empezar a escribir nuestra propia historia a la luz de los nuevos paradigmas; para tal efecto tenemos que aprender a analizar nuestra propia mente y distinguir qué guiones son los adecuados y cuáles no, es conquistarse y construirse a sí mismo.

Como familia, debemos darle a nuestros hijos los más sólidos principios, en similitud a un árbol con profundas raíces y unas alas tan poderosas que como las águilas puedan libremente volar, que puedan estar por encima de los guiones retrógrados y negativos, y usted debe estar consciente de que los paradigmas que recibió los puede ahora cambiar y no volverlos equivocadamente a heredar.

Si no cambiamos la esencia de muchos de nuestros pensamientos nunca podremos en realidad cambiar, y por lo tanto no podremos evolucionar.

Hermel Balcázar
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AICAD | Vivir con alegría

¿Ha observado alguna vez a un perro o un gato sonriendo? Uno de los grandes misterios de la naturaleza humana es que somos los únicos capaces de sonreír, está sutil y gran diferencia nos señala que nuestro destino es la felicidad. ¿Ha pensado quién enseñó a un pequeño recién nacido ciego a sonreír? Todos venimos a este mundo con la estrella de la alegría.

La mitología desarrollada alrededor de los líderes de Excelencia nos los muestra adustos, serios y sin sentido del humor, cuando en realidad y por supuesto cada uno a su manera ha sido profundamente alegre. Solamente son ellos quienes insisten hasta conquistar lo deseado; solamente ellos no cesan de intentar hasta lograrlo; en cambio, los pesimistas se dan por derrotados y abandonan la lucha ante la primera adversidad.

¿Cómo explicarnos en la vida de tantos líderes su enorme tenacidad? Muchos de ellos fueron marcados con adversidades que difícilmente concebimos que se puedan vencer: Gaby Brimmer, Edison, Helen Keller, Churchill, Honda, Sócrates, Jesucristo, en fin; el común denominador: Optimismo, fe en sus sueños, alegría que han encontrado en la misma lucha.

No debemos esperar ser alegres solamente cuando alcancemos el éxito; es de vital importancia, para el líder, aprender a disfrutar el camino y no esperar hasta llegar a la cima.

Hay quienes aparentemente sin razón alguna son alegres; estos seres han sabido incorporar a su estilo de vida un sentido positivo y optimista y ha sido a través del hábito de encontrar una razón diaria de ser feliz y aunque ustedes no lo crean todos tenemos cotidianamente una causa para darle gracias, a Dios por existir.

Hermel Balcázar
http://www.aicad.es

AICAD | ¿Libertad o libertinaje?

Los libertinos han confundido la frivolidad con sinceridad, se convierten en cínicos, pues presumen su inmoralidad como algo gracioso, son el prototipo de la postmodernidad, proclaman el que todo debe ser instantáneo, así como el café, los alimentos rápidos, todo debe ser rápido y sin esfuerzo, rindiendo culto al gozo del instante, sin importar sus consecuencias.

Estamos ante una nueva generación de libertinos, pues han hecho uso de la libertad, mas han evadido el asumir las consecuencias, es decir , libertad sin responsabilidad, su credo es vivir intensamente las sensaciones y han dado muerte a los ideales.

En el hombre adulto representa una regresión a la edad infantil, en la que no importando las consecuencias hay que disfrutarlo todo, aunque nos destruya; en el campo de la religión ésta se ha unido a las nuevas corrientes donde todo está permitido y se fabrica una ética a su medida y en algunos de ellos se releva de toda responsabilidad, cuando observa gente en la miseria o niños abandonados piensa: “Seguramente están pagando algún karma del pasado, no podemos hacer nada”. Ha tranquilizado su conciencia y ha asegurado su pasaporte al mundo de la indiferencia, se ha manufacturado un hueco existencial, sin contenido ni referencia alguna.

Este estilo de vida es tierra fértil para la adicción a las drogas, a la pornografía, a la enajenación televisiva, codificado por la superficialidad, la violencia y la agresividad; ha renunciado a la espiritualidad, no tiene vida interior y mucho menos a la intimidad.

Esta última significa, en esencia, la capacidad de compartir su interior con los demás, le interesa solamente la vida y la desgracia de otros, es su tema predilecto, y como en los cuentos de hadas se habla de los demás, pero su diferencia es que todos los finales son tragedias y destrucción; además, le da pánico la soledad, el encontrarse a sí mismo es su mayor temor y busca acallar su conciencia produciendo el mayor ruido a través de un sinfín de actividades y rituales que lo mantengan en la superficialidad, desde luego tiene a sus “íntimos”, con quienes justifica su vaciedad y hace alarde de su sabiduría vulgar y trivial, pues él está consciente que posee la verdad y rara vez acepta sinceramente sus errores pues siempre tiene un motivo que lo justifique y lo salve de su responsabilidad.

Como anotaba Oscar Wilde: “Es aquel que conoce el precio de todas las cosas y el valor de ninguna”; no se ha dado cuenta que solamente lo barato se compra con dinero, por lo que no aprecia los valores esenciales que hacen al ser humano más humano, como son: el amor, la verdad, el bien, la belleza, la ética y, sobre todo, el don de la libertad; son para él artículos que nunca consume pues no tienen precio alguno, vive la indiferencia por saturación, ha diseñado sus verdades absolutas y todo lo juzga de acuerdo con su pasado y no hay más verdad que esa, vive en el absolutismo de su propia aberración; en síntesis, se ha acomodado en la vida instalándose en la mediocridad, es más, siente que ha sufrido tanto que se lo merece todo.

Se ha graduado de mártir y eso según él o ella le da derecho a todo, vive cansado de todo por falta de un proyecto coherente de vida y su búsqueda insaciable, pero sin esfuerzo, lo lleva a una sensación de frustración e incomprensión por parte de los demás, y su expectativa de los otros es que los tiene que tolerar.

Aunque hay momentos que sin ellos no puede vivir pues en alguna forma son sus cómplices, por los secretos compartidos de su efímero existir, y como lo semejante atrae lo semejante, su comunidad es hedonista, materialista, contradictoria, superficial, evasiva, sin compromiso y sin ideales.

Hermel Balcázar
http://www.aicad.es

AICAD |Libertad para deicidir

Decidir es la más sublime expresión de nuestra libertad, ejercer nuestro albedrío eligiendo entre dos o más alternativas; cuando tenemos la capacidad de aceptar o rechazar, es cuando nuestra voluntad se pone de manifiesto, por eso sólo el ser auténticamente libre puede decidir, y la libertad es plena cuando asumimos responsablemente las consecuencias de nuestra decisión, así, por ejemplo, soy libre de estudiar o no.

Si decido tener un hijo debo asumir la responsabilidad de formarlo; si decido vivir en tal o cual país debo asumir las leyes y códigos de conducta de la nación elegida; si decido trabajar para determinada empresa, debo asumir responsablemente las tareas que se me encomiendan.

En el acto auténticamente responsable manifestamos nuestra libertad, es nuestra respuesta a los efectos que genera nuestra decisión, así, una persona es libre de hacer lo que quiera, siempre y cuando responda a lo que de ello resulte.

Desafortunadamente, la mayoría de la gente espera que decidan por ella y así encontramos la disculpa tan trillada: tengo que ir a una reunión, tengo que asistir a esa fiesta, tuve que aceptar las cosas como me las propusieron, tuve que comprarlo, aunque yo no quería, pero me insistieron demasiado, etcétera, con lo cual estoy otorgando a otro mi capacidad de albedrío, a que otro decida mi vida y mi grado de frustración, de sentirme obligado porque las circunstancias me forzaron a decir sí o no, cuando yo deseaba en mi interior exactamente lo contrarío, y además, debo asumir responsabilidades no deseadas.

En alguna ocasión un ejecutivo se quejaba conmigo de todo lo que tenía que hacer, a pesar de no querer hacerlo, y se lamentaba de su falta de tiempo y se consideraba a sí mismo una víctima circunstancial y se autopronosticaba un final trágico, ya que día a día veía cómo se deterioraba su estado físico y emocional. Lo enfrenté a la realidad de que el ser humano no es víctima de las circunstancias sino que cada quien crea sus propias circunstancias, y si no está de acuerdo con ellas usted mismo las debe cambiar. Ejemplo: tengo que ir a una reunión, evalúe qué sucederá si decide ir o no, evalúe sus consecuencias y entonces decida, seguramente en el proceso de evaluación encontrará los motivos para que quiera ir o no, pero a partir de ese momento ya es su decisión y es responsable de sus consecuencias, y por supuesto el sentimiento de frustración se verá considerablemente disminuido o habrá desaparecido por completo.

La vida nos impone muchos deberes y la mayoría de la gente los arrastra con un sentimiento de mártir incomprendido. No propongo que no asumamos nuestras responsabilidades, todo lo contrario, pero avalado por mi propia conciencia y voluntad y trasladar el debo al quiero hacer las cosas, lo cual se logra sólo a través de la autodirección de mi existir, de ejercer mi propio autoliderazgo, obteniendo la auténtica sensación de ser yo el único responsable de lo que haga o deje de hacer.

Si aspiramos a alcanzar la Excelencia en nuestra empresa se hace necesario lograr un cambio de actitud de todos sus integrantes, para que vivan el espíritu de querer hacer las cosas y no tener que hacerlas, es la razón que diferencia a las empresas perdedoras de las triunfadoras. Cuando encontramos que el personal de una organización quiere hacer las cosas bien, cuando quiere llegar temprano, atender con solicitud a los clientes, está dispuesta a servir porque quiere hacerlo en forma excelente, cuando logremos este cambio sustancial de actitud podremos estar ciertos de transitar por el camino correcto. Si usted es padre de familia o maestro, ¿qué desea de sus hijos o alumnos, que quieran o tengan que estudiar? Ahí en el cambio de actitud reside la gran diferencia entre la Excelencia y la mediocridad y a nivel personal marca la pauta para dirigirnos al porvenir por nosotros mismos elegido.

El mundo está lleno de quejumbrosos y de seres humanos que viven y mueren extraviados porque no fueron capaces de decidir, y se dejaron arrastrar por los deseos de otros y además siempre tendrán una buena justificación para no asumir sus responsabilidades, y así, se lee en el epitafio de un monje medieval: “No soy responsable de ninguna de las acciones cometidas por mí, pues solamente obedecí fielmente a mi superior”, lo cual podríamos hacerlo extensivo a millones de seres humanos.

Nuestros objetivos deben ser la brújula hacia la vida que deseamos lograr, para dirigirnos sin tardanza a su realización, conscientes en todo momento que a través de nuestras decisiones nos alejamos o nos acercamos para alcanzarla. Reflexione: ¿Está en la empresa que ha decidido estar?, ¿tiene los amigos que ha decidido tener?, ¿tiene la familia, salud, situación económica, que usted eligió tener?

Usted no puede ni debe responsabilizar a nadie de sus propias decisiones y a partir de esta convicción podrá vivir su auténtica libertad, vivir sus propios compromisos, los que usted eligió, con la clara conciencia de sus consecuencias.

Henri David Thoreau decía: “No conozco ningún hecho más alentador que la incuestionable capacidad del hombre para dignificar su vida por medio del esfuerzo consciente”, aun cuando muchas acciones las tenemos que realizar en contra de nuestros deseos porque así nos lo exigen nuestras responsabilidades, el aceptarlas conscientemente, evaluando sus consecuencias, nos permite dimensionarlas bajo una óptica de libertad que nos aminora considerablemente la carga, y hasta podemos llegarlas a aceptar con alegría pues hemos evaluado las ventajas de realizarlas impulsados por nuestra autoconciencia, debemos aprender de nosotros mismos a través de nuestros procesos de decisión.

Debemos enfrentar los determinismos circunstanciales impuestos por nuestro medio ambiente, o por nuestro pasado, o por traumas y complejos, y cambiarlos definitivamente por nuestra propia decisión y crear la circunstancia por nosotros deseada, pues para lograr tomar posesión plena de nuestro existir es necesario lograr el autodeterminismo.

Víctor Frankl llamó la “Libertad última”, cuando vivía en calidad de prisionero en el campo de concentración, aun en ese lugar íntimamente podía vivir su propia libertad y decidir seguir o no viviendo, y continuar luchando por cambiar su realidad y en qué medida le podían afectar todas esas adversidades. Los animales se mueven por instintos: ¿quién enseñó al león a ser león?, ¿al oso a ser oso? Están programados para actuar así. En cambio el hombre, aun cuando poseemos los instintos naturales, tenemos también la facultad de cambiar nuestros patrones de conducta y ejercer a través de nuestra capacidad de decisión la autodirección hacia donde deseamos llegar o realizar; esto nos eleva sobre el reino animal, de lo contrario, si nos dejamos dominar por el instinto nuestra existencia transcurrirá sin evolución alguna y no seremos más que una repetición genética estacionada en el pasado, está en nosotros mismos, es nuestra naturaleza, que es en esencia inteligencia y libertad, la que nos lleva a un desarrollo sin límites.

Es vital crearnos el hábito de decidir si verdaderamente queremos ser libres y de responder conscientemente a sus consecuencias, es el camino a la liberación auténtica el dejar de ser reactivo a las circunstancias.

Hermel Balcázar
http://www.aicad.es

AICAD |Disatisfactores personales

Dis, “algo que hace la diferencia dentro de lo mismo”, sería la mejor definición para comprender que un disatisfactor cubre en todos sus aspectos lo que se refiere a satisfacción, y la diferencia (dis) es que solamente cuando se carece del satisfactor se logran dimensionar sus efectos positivos.

Así por ejemplo, en este momento usted está respirando, y esto no le produce una satisfacción consciente, pero si en cambio usted deja de respirar durante dos minutos continuos, y nuevamente vuelve a aspirar, sentirá una gran satisfacción; algo similar sucede con todos los satisfactores que cubren las necesidades fisiológicas básicas y de seguridad. Cuando el empleado recibe puntualmente su salario, éste se convierte en costumbre y a menos que lo dejara de percibir sabría la dimensión de su satisfacción. Así sucede en cuanto a:

Las deficientes relaciones interpersonales con sus superiores.

Relaciones tensas y críticas con sus colegas de trabajo.

Supervisión técnica recibida en forma inadecuada.

Políticas injustas de la empresa.

Pésimas condiciones ambientales en el trabajo.

Problemas personales y de salud, etcétera.

Cuando estos aspectos son todo lo contrario, es decir, gozan de buena salud, no se tensionan, no hay problemas personales, las relaciones con sus superiores, colegas y subordinados son las adecuadas y las condiciones también son positivas, no medimos la exacta dimensión de esos valores en nuestras vidas y nos percatamos de ellos solamente cuando están ausentes o defectuosos.

Un ejemplo adicional es el propio automóvil: cuando lo tenemos no nos percatamos de su utilidad pero quédese sin él unos días y se percatará de su gran valor.

El líder debe estar consciente de que al producir satisfactores fisiológicos y de seguridad, no son en esencia dispositivos permanentes de motivación, pero su ausencia produce tal grado de insatisfacción que verá mermada la productividad en forma importante y, en algunos casos, hasta dramática, como es el caso del efecto de la amenaza de despido (seguridad), que solamente engendra cuentas por cobrar y que tal vez el subordinado, ante el temor de perder su trabajo, mejore momentáneamente su calidad, pero en su momento se cobrará esos resentimientos en la forma que más lesione a su jefe o a la empresa.

Satisfacer las necesidades básicas, tanto de orden fisiológico como de seguridad, son elementos higiénicos indispensables para tener un grupo de seguidores dispuestos a ocuparse del logro de sus objetivos fundamentales, pero también debe estar consciente el líder de que para tener un trabajador motivado no basta otorgarle un buen salario y trabajo seguro.

La historia de la burocracia en el mundo entero así lo demuestra; se requiere algo más para despertar el entusiasmo y la motivación real de los seguidores, ya que la participación y el deseo de colaboración no se pueden ordenar y sí en cambio se deben inspirar.

Hermel Balcázar
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